AYUNO NORMAL
- Ingerir solo líquidos durante el día (bebidas, jugos, té, café quedan fuera)
- Puede tomar infusiones calientes si lo requiere
- Para luego a las 18:30 horas entregar su ayuno comiendo algo liviano y prudente, para comenzar nuevamente su ayuno y así los siguientes días.
AYUNO DE DANIEL
- En el capítulo 1 verso 12 leemos la petición que Daniel le hace al mayordomo: “por favor pruébanos durante diez días con una dieta de legumbres y agua” (legumbres se refiere a comidas que se originaban de semillas, e incluye legumbres y frutas).
- En Daniel 10:3 leemos que Daniel vuelve a ayunar, pero esta vez 21 días y acá se menciona: “no comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las 3 semanas”. Lo que nos lleva a eliminar también azucares, edulcorantes, dulces, postres, alcohol, productos para leudar. El ayuno de Daniel quita todos los alimentos procesados, es decir, que lleven químicos, colores artificiales, aditivos, preservan tés, cafeína; como también, los productos animales como carnes rojas, carnes blancas, pescados, mariscos, lácteos y huevos. Este ayuno le permite comer durante todo el día de manera prudente, pero eliminando todo lo antes señalado.
AYUNO INTERMITENTE
- se entiende que existan hermanos, que por alguna fuerza mayor, no puedan realizar todo lo días de ayuno, o que por salud deban comer ciertos alimentos en alguna hora especifica. Pues bien, no hay problema en que hagan el ayuno intermitente, escogiendo quizás unos días el normal, otros el de Daniel, o como bien puedan llevarlo a cabo.
- NOTA: El ayuno que usted elija, debe ir con tiempos de oración, búsqueda del Señor y lectura de su palabra. Lo más importante es la búsqueda y disposición de agradar el corazón de Dios, entendemos que el hombre interior sostiene al exterior y Dios dará la fortaleza para vivir este tiempo de consagración, sin embargo, queremos aconsejar que no lleve su cuerpo al extremo, sino que use la prudencia. Siéntase en la libertad de ayunar de acuerdo a lo que su ritmo de vida le permita. Es normal que tenga hambre durante el día, pues estará en una lucha con su cuerpo, como también es normal que le cueste cuando no ha tenido la costumbre de hacerlo. Ante cualquier duda y/o consulta diríjase a algún líder de la congregación y ellos estarán disponibles y dispuestos para ayudarle.